¡Odiaba las salas de espera!
hasta que me cambiaron la vida...
¿Qué otra cosa se puede hacer en una sala de espera cuando ya se han agotado las opciones obvias para mantener ocupada las manos y la cabeza? (Como por ejemplo leer las revistas de las cajas de compensación o intentar hacerle charla a la recepcionista).
27 de julio de 2015 | Bogotá 
camf.adss.co  Carlos A. Melo F.
 Techno Blogger | Cloud computing and tele work solutions for small to medium size organizations.

Una de las sensaciones más molestas de esperar a otra persona cuando lo que se le viene a ofrecer es un servicio cuya tarifa se basa en el tiempo invertido en el mismo servicio, es esa percepción que tenemos que a nuestro futuro cliente no le importa mucho nuestro tiempo. Si usted se pasa de lo que usted le presupuestó, a él eso no le importa siempre y cuando no le cueste más. 

Cuando mi mamá trabajaba en un banco del estado a finales del siglo pasado, todas las herramientas para hacer su trabajo estaban en su oficina, en su piso, en su escritorio, en su cajón; los membretes, el archivo físico (todo un cuarto), la máquina de escribir, el kardex, etc. Si necesitaba hacer alguna labor urgente en un fin de semana, tenía que ir hasta allá, hasta su propio escritorio. Cuando llegó el teléfono celular a principios de los 90s, todo empezó a cambiar poco a poco, el trabajo se comenzó a trastear con los beepers, los teléfonos celulares y los primeros computadores portátiles. El proceso, que aún esta en proceso evolutivo, va en que por ejemplo hoy en día en cualquier evento académico, como un congreso, o un seminario al que estoy asistiendo, veo mucha gente con su computador portátil prendido y abierto, su smartphone en modo MiFi y las personas compitiendo para sentarse cerca a una toma eléctrica, y no solo están operando su computador, sino que de vez en cuando toman una foto de la proyección con su tableta. (¿Alguna de estas personas carga un bolígrafo?) Todos ellos están trabajando mientras... estudian o mientras trabajan en algo diferente, super multi-tareas que multiplican su tiempo por dos..

Hace algunos años, mi actividad principal era precisamente capturar fotografía y video en eventos académicos como estos, congresos, convenciones, foros, etc. y usualmente el cliente, quien me contrataba, me citaba algunas horas antes de que el evento iniciara, no por que el evento posiblemente empezara antes sino para estar seguro que yo estuviera disponible a a tiempo. Yo no los culpaba ya que desafortunadamente el gremio cuenta con mala fama en ese aspecto. Sin embargo, no había mucho que yo pudiera hacer. Simplemente me mortificaba en silencio al sentir que también debería haber cobrado por esas horas improductivas.

Con el tiempo empezaron a aparecer los aparatos que permitían tener el correo electrónico en el bolsillo, y luego la posibilidad de tener conexión a Internet móvil y mas o menos rápida. Con esto apareció también la facilidad de procesar las cosas pendientes mientras espero a que de verdad me necesiten en mi lugar de trabajo, cambiante todos los días.

Trabajar en una sala de espera, o en un comedor, o en una taxi o desde la cama (los domingos) es algo a lo que todos nos hemos tenido que acostumbrar, pero todavía es algo muy nuevo como para que en forma individual, cada uno de nosotros por iniciativa propia, o como política de cada organización, se hayan adoptado las mejores prácticas. De manera que es solo hasta ahora que la computación en la nube empezó a ser una herramienta organizacional ampliamente aceptada por mayorías. Justo en este momento y hace solo unos pocos meses, estas mismas organizaciones están haciendo el esfuerzo de escuchar y entender el confuso ruido que genera toda la información que surge relacionada con el tema, y en medio de muchas dudas, y tratando de no interrumpir sus actividades productivas cotidianas, cada vez se convencen más y más que necesitan adoptar la nueva ola, porque parece que hacerlo es inevitable.

CONSEJO # 1, HÁGALO GRADUAL  

Cuando llegaron los primeros computadores con las primeras versiones de Word Star y Word Perfect después, las organizaciones que podían pagarlos, compraron inicialmente unos pocos equipos a modos de plan pionero, pero dejaron el grueso de la carga de trabajo a las máquinas de escribir con las que contaban en ese momento. Mucho tiempo después, con la llegada del correo electrónico al teléfono, que fue muy oportuna, fue mucho el tiempo que me gané en leer promociones comerciales y en responder a cotizaciones urgentes, sin embargo, inicialmente había muchos recursos en mi computador de escritorio que necesitaba para poder trabajar fluidamente. Con esto no me refiero solo a la incomodidad de trabajar en una teléfono inteligente con sus teclados chiquiticos, porque en muchas ocasiones también tenía un portátil conmigo, me refiero a archivos como plantillas, bases de datos, listas actualizadas de precios, y otras cosas que tenía en documentos de MS Word y MS Excel. A veces podía llamar a una persona en la oficina para que fuera hasta mi computador, pero muchas veces no. 

Lo primero que hice fue empezar a buscar una herramienta que me permitiera tener plantillas de trabajo para cotizaciones en línea y disponibles para mi y para otras personas, para tener la seguridad que la última versión es la que estoy abriendo (En una memoria de USB eso es sencillamente imposible, en un momento dado esa última versión va a estar en algún disco duro del computador de otra persona), una sola versión es lo que necesitada, la última, no un archivo repartido cada cierto tiempo entre varios compañeros de trabajo vía correo electrónico. Por esa época apareció Google Apps, que básicamente ofrecía la misma plataforma de Gmail, pero con su propio nombre de Internet después de la @, y dicha herramienta venía con una base de datos accesible desde los primeros teléfonos inteligentes Android, que básicamente era la base de datos en línea que venía buscando desde hacía mucho tiempo, con tantos campos como yo quisiera, con soporte para miles de registros y con su propio y poderoso motor de búsqueda.

Luego empezó mi proceso de migración desde MS Office, la herramienta estándar en esa época para desarrollo de documentos de oficina y me topé con el primer obstáculo. Cuando yo guardaba para mi solo un documento, lo guardaba pensando solo en mis necesidades particulares y en mi propio sistema de etiquetado y nombres, pero cuando se guarda un documento en línea que debe ser accedido, comprendido y eventualmente editado por otras personas, lo primero que hay que hacer es unificar hábitos de trabajo y almacenamiento, lo cual a la larga es genial para la organización, pero en el corto plazo le implica  a las personas volver a aprender cosas que ya saben hacer, pero sin dejar de producir, osea, esto generaría muchas caritas tristes en los chats internos dela empresa.

EN CONCLUSIÓN, NAVEGAR Y NAVEGAR.

Con el tiempo, el trabajo en línea se convierte más en navegar por las páginas de la Intranet de su organización, la cual está en continua evolución y mejorando todos los días, en comparación a su viejo y aburrido computador de todos los días era lo mismo solo que más lento.

Hoy en día no importa donde me encuentre, mis clientes saben que estoy allí con o sin mi portátil. Lo único que no puedo dejar es el teléfono inteligente, no por que me llamen allí, sino porque con él, se a que tareas darle curso urgente y que tareas puedo agendar para después (este agendado lo hago usando el calendario del teléfono conectado a mi cuenta) 

Como decimos en Colombia, la necesidad tiene cara de perro, porque debido a mi trabajo y en medio de la pérdida de tiempo dentro de las salas de espera destinadas a hacer la gente esperar, encontré... un nuevo trabajo.

Saludos desde la Nube.